viernes, 17 de noviembre de 2017

Escribió querida y se detuvo exhausto (Taller Bremen)



   Abrió la puerta y allí estaban la tarde, lo que quedaba del color azul de sus ojos y otras cosas que esperaban la improbable circunstancia de que alguien se fijara en ellas. "Hola", en esa palabra quiso comprimir cinco años, con sus innumerables días de lluvia, con aquellas noches por cuya pendiente se precipitaron tristes y furiosos, con todos las horas que acogieron sus mentiras levísimas, casi ciertas. "No dices nada", y acudieron, configurando una mirada inquieta y turbia, todos aquellos instantes en que decir algo era una tarea agotadora. "Disculpa, es que ando con las palabras entumecidas, un poco cansadas".  Por la escalera serpenteaba un olor a cualquier cosa frita de forma precipitada, tal vez una de esas cenas en las que el televisor propicia el único refugio y aliviar el cansancio la única esperanza. "Pasaba por aquí y se me ha ocurrido subir".  Su encantadora forma de mentir siempre le torcía un poco el gesto, una mueca con la que conseguía mezclar, con gran destreza, un poco de odio y casi todo lo que antecede al deseo. Los dos sabían que cualquier pasado acoge algunas cosas de la tristeza. "¿Me vas a dejar entrar o te pillo en algo inconfesable?". De pronto alguien pulsó el botón del ascensor y el ruido del motor empujó la respuesta que él no quería darle: "lo siento, tengo un poco de prisa".
   Esto no sucedió, o si lo prefieren solo sucedió de esa forma en que las palabras permiten que algo suceda. A pesar de ello escribió querida y se detuvo exhausto. Luego balbuceó algunas palabras que su mano iba vertiendo a desgana en una hoja de papel. Me gustaría volver, le decía, pero no recuerdo de donde me fui; quiero regresar pero lo cierto es que he olvidado donde vivíamos. Ahora sé que fui el mismo estúpido de siempre, ese que se cepilla los dientes en mi boca, cuando  decidí alejarme de ti y tomar un camino que nunca ha existido,  un camino sin recorrido que nacía y moría en el mismo sitio en que lo tomé, una encrucijada en la que todas las direcciones eran equivocadas.
  Sorbió un poco de café y siguió empujando su mano hacia el pequeño desierto blanco que esperaba, amenazante, para acoger y tal vez aniquilar sus palabras. Me atareé para olvidarte y olvidarme, quise destensar la cuerda para aliviar un cansancio que, ahora lo se, acogía mi única posibilidad de descanso. Fui el imbécil que se quiere ir de lo que es, el aventurero que decide explorar un rincón, el valiente que se aleja de su inevitable y hermosa batalla para enfrentarse a un absurdo ejército de desarmados y enclenques quehaceres.  
  Lo cierto es que desde que decidió dejarla, a la escritura me refiero, las cosas a su alrededor se habían confabulado para no significar nada. Prueba de ello es que ahora la habitación del hotel, la lluvia, el olor de las sábanas e incluso el silencio rugoso y sucio que el aire condicionado desmentía no se movían un ápice de lo que, a su manera, insistían en ser: meros compartimentos estancos, impermeables, unívocos, varados en un mar de sinsentido.

  Dejó la pluma sobre la mesa y se quedó contemplando absorto las palabras recién escritas, palabras que a su manera parecían contemplarlo a él. Justo en ese instante ella llamó a la puerta.

domingo, 15 de octubre de 2017

Puestos a vivir en una ficción...




"Hay un grado de insomnio, de rumiar, de sentido histórico, en que finalmente sucumbe lo vivo, ya se trate de un hombre, de un pueblo o de una cultura".
-F.  Nietzsche-

  Los países son ficciones alimentadas y engordadas según el gusto de quien manotee ese género tanta veces vilipendiado y falseado que llamamos historia. Sirva para muestra un ejemplo reciente: festejar el doce de Octubre y denominarlo "Día de la Hispanidad". Pero puestos a vivir en una ficción, prefiero hacerlo en aquella que quepa la esperanza, por pequeña que sea, de una mayor dignidad. Palabra, como todas, insuficiente para dar cabida a todo lo que apenas insinúa. No quiero pertenecer a esa "idea" de país que unos mostrencos fascistoides insisten en representar, ese pésimo guión cuyos administradores, alentados por los mismos pulpos fáscinerosos de siempre, manipulan, roban y golpean a sus administrados con la falsa y maliciosa excusa de defender "España", importándoles en realidad una mierda las personas que en ella habitan. No quiero pertenecer a esa estúpida y cansina representación teatral que da voz a un imbécil de diseño para que, en un alarde de inteligencia, amenace al President de la Generalitat con el recuerdo del asesinato de Lluis Companys, preso en Francia por las tropas nazis y fusilado en España por la jauría franquista. No quiero pertenecer a ese guión casposo cuyos   defensores ajustan las leyes del mismo modo que el tiro de sus pantalones, es decir, viendo de qué forma acogen con más holgura y comodidad a sus cojoncillos de palomo enardecido. Y amparándome en mi vertiente sensitiva, irracional, estomacal si ustedes quieren, no quiero pertenecer al mismo censo que acoge a las valerosas fuerzas del orden enviadas a Catalunya, ni al mismo destino en lo universal que espera a Soraya Sáenz de Santamaria.
    
  Ningún país "tiene sentido", excepto, tal vez, aquél en que se establecen las necesarias condiciones para que todas las personas que en él habitan puedan vivir de forma más digna, justa y en paz. 


Pd. Nadie sabe si podría compartir su vida con la persona desconocida que le sonríe por la mañana en el metro; pero casi todo el mundo debería saber que no es posible vivir con quien te humilla y te golpea para que entiendas lo mucho que te quiere y te necesita.

domingo, 8 de octubre de 2017

¿Quién llevará el toro a la escuela?



  No es nobleza lo que al toro asiste, es falta de educación. Enardecido salta a la plaza sin saber lo que busca. En el centro lo espera el que se enriquece con lo suyo. Un trapo rojo en una mano para confundirlo, para burlarlo; en la otra una espada para retribuirlo con el más preciso olvido. El toro no entiende pero embiste. Cornea al cielo y a la nada, a la tarde y al caballo; a todo acierta la bestia, a todo menos al grotesco personaje que lo cita: zapatitos de salón; los cojones del pensar prietos y ladeados; un gorrito distinto lanzado a los parlamentarios que lo aplauden con orgasmos contenidos. Casi una broma sino fuera por la sangre con la que salpica su precaria y miserable gloria. Sin rabo y sin orejas, pronto vendrá el desahucio de la vida a quitarle la razón que nunca tuvo. No es nobleza lo que asiste al toro, es falta de educación.Y yo -como a la lluvia de Raimón- que me pregunto: 
¿Quién llevará el toro a la escuela? ¿Quién le enseñara de una puta vez a quién a de embestir?


martes, 3 de octubre de 2017

¿La quieres de crema o de cabello de ángel?


  Sant Mori, un pequeño pueblo de la provincia de Girona de diecisiete habitantes. Dada la densidad de población, a las 9h05 del pasado domingo 1 de Octubre ya han votado todos y han podido esconder convenientemente la urna. Cerca del mediodía llegan las fuerzas "proporcionales" en cumplimiento de la peligrosísima misión encomendada. Transcribo los comentarios, sin duda impagables, que se escuchan de fondo para mis queridos amigos y amigas castellano parlantes:

- Buenas tardes. Buenas tardes.
- Se oye una voz que va contando despacito los efectivos que se acercan en impecable formación (se constata que son muchos más que vecinos)-
- ¿La quieres de crema o de cabello de ángel? (de ello se deduce que el comando manejaba material peligroso para el colesterol: cocas de crema y de cabello de ángel).
- Votaremos -muy flojito-. ¿Votaremos, querías decir no?
- ¿Hay alguien dentro de los nuestros?

  Por lo demás, les ruego presten la atención que se merece al peligroso independentista que esta sentado debajo del árbol comiéndose un helado, así como al porte, gallardía, marcialidad,  arrojo, gafas de sol  y precisión del operativo desplegado. También me atrevo a pedirles que se imaginen el necesario informe al superior correspondiente: mi capitán, fuerzas desplegadas y zona controlada. No hemos encontrado la urna por lo que hemos deducido entre todos, y después de larga reflexión, que la han escondido. Esperamos órdenes si es que no nos ordena esperar órdenes. 
Berlanga levitaría con semejante material.



domingo, 1 de octubre de 2017

Váyanse ustedes a la mierda


  
  Me he decidido a escribir estas líneas porque hace un rato me sorprendí dudando sobre si debía hacerlo. Por lo demás, permítanme que me apresure con las aproximaciones a lo que sin duda expresaré mal y en realidad poco importa. Soy de los que entre moros y cristianos suele escoger cualquier cosa de Josep Pla; de los desgraciados que ante las bifurcaciones en el camino propuestas por algún generador de futuros con perdices, escoge perderse en el bosque y cohabitar con las ardillas y los renos, con el musgo y los gusanos. Dicho de otro modo, soy de los impresentables que, entre dos únicas opciones, suele simpatizar y a menudo optar por la cuarta. Pero hasta aquí hemos llegado. Se acabó para un servidor el tiempo de los matices. El actual gobierno de ese botón de bragueta llamado España;  de esa ficción rebozada de caspa, sotanas y coronas;  de ese destino en lo universal más bien chiquito y a menudo grotesco que ha sabido dar a los improbables libros de historia que decidan acogerlos, personajes de la talla de Jose María Aznar, Felipe Gonzalez, Dolores de Cospedal, Mariano Rajoy y Bertín Osborne; de esa grotesca ficción administrativa cuyos propietarios han conseguido la meritoria proeza de que el perro al que apalean no solo mueva la cola en señal de agradecimiento, sino que los siga escogiendo como amos; ese grotesco gobierno, digo, del que deberían independizarse los españoles, ha logrado algo que, hace apenas unas horas y tratándose de mi, me hubiese parecido inaudito y sorprendente:
VAYANSE USTEDES A LA MIERDA DE LA MANO DE SUS FUERZAS DEL ESTADO y -aún deplorando amargamente las cloacas que alimentan con esmero, desde hace tanto tiempo, algunas de las castas enquistadas en Catalunya-

VISCA LA REPÚBLICA DE CATALUNYA ! 


sábado, 19 de agosto de 2017

Sonny Boy Williamson (Keep it to yourself)



Hace un rato me ha parecido ver como la tarde dejaba de serlo y escuchaba, muy quieta de pájaros y de luces, siendo ya otra cosa muy distinta. Prueben ustedes por si acaso, no vaya a ser que mi ventana mienta.

sábado, 12 de agosto de 2017